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Si el triatlón es la prueba atlética ‘total’, donde se puede medir quiénes son los ‘verdaderos hombres’ (y mujeres), las consecuencias a nivel fisiológico podrían contradecir esta idea. Esto porque según el estudio de la doctora Diana Vaamonde de la facultad de medicina de la Universidad de Córdoba, España, encontró que los triatlonistas, especialmente aquellos que pasan más tiempo entrenando en bicicleta, presentan espermatozoides con deficiencias morfológicas; la intensidad en sus entrenamientos tiene un impacto negativo en la calidad de su semen y la fertilidad de los mismos. La doctora Vaamonde cree que entre los factores físicos está el rozamiento de los testículos con los asientos de la bicicleta, así como la opresión de los mismos en ropa deportiva muy apretada. Pero también piensa que la oxigenación a nivel celular, el estrés y el desequilibrio en el balance energético del cuerpo debido a demanda extrema de la competencia contribuyen a este fenómeno; el cuerpo no tiene suficiente tiempo para adaptarse a cambios tan bruscos de esfuerzo.
La prueba del triatlón implica nadar 3,800 metros, recorrer en bicicleta 180 kilómetros y correr la maratón (42 kms).
Imagen Zimbio
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